Hay dibujos que cuentan una historia.
Ahora también puedes llevarla.
Puede ser un dibujo de tu hijo, una ilustración creada por alguien especial, el trazo de una persona querida o una imagen convertida en dibujo. Conservamos aquello que lo hace reconocible y lo transformamos en una joya de plata hecha a mano.
Cada línea forma parte de su historia.
Por eso la conservamos.
No lo sustituimos por nuestra versión: lo trasladamos a la plata.
¿Qué dibujo quieres convertir en joya?
Su valor puede estar en quién lo hizo, en lo que representa o en la historia que quieres seguir llevando contigo.
Un dibujo de tu peque
Su primer dibujo, el retrato de mamá, su mascota… eso que guarda su forma de mirar el mundo en esta bonita etapa.
Un dibujo de alguien especial
O el bordado de tu inicial hecho por tu abuela, un tatuaje o un trazo hecho por tu padre, una amiga o una persona cuya manera de crear quieres conservar.
Una ilustración
Una obra propia, un encargo artístico o una imagen creada expresamente para contar una historia.
Un símbolo o logotipo
La imagen que representa un proyecto, tu negocio o algo importante que has contruido o logrado.
También podemos partir de una fotografía.
Seleccionamos los rasgos esenciales de la imagen y creamos una ilustración sencilla, pensada para transformarse en una joya reconocible y limpia.
El mismo trazo.
Dos maneras de convertirlo en joya.
Partimos del mismo dibujo para que veas con claridad la diferencia. Antes de crear tu pieza, recibirás una prueba para elegir la opción que mejor encaja contigo.
Dibujo original
Grabado sobre plata
Grabamos el dibujo sobre una pieza de plata lisa conservando todos sus detalles.
Convertido en forma
Convertimos el dibujo en la propia forma de la joya.
Tú eliges cuánto protagonismo darle al trazo.
Grabado sobre plata
Reproducimos el dibujo sobre una medalla o pieza de plata, conservando sus líneas originales.
Dibujos hechos joya
El contorno del propio dibujo, así como el interior se convierte en la silueta de una joya cortada y acabada a mano.
Así te ve.
Así lo puedes guardar.
Su primer monigote, el retrato de mamá o toda la familia bajo el mismo sol con cara sonriente.
Hay dibujos que guardan una forma de mirarnos que cambia mientras crecen.
Descubre la colección con la que empezó Kirema
Así nace una joya a partir de un dibujo.
Desde la preparación de la imagen hasta el corte, el pulido y el acabado final. Un proceso artesanal que conserva aquello que hace reconocible cada línea.
Elige cómo quieres llevarla
Selecciona una pieza para imaginar cómo podría convertirse tu dibujo en una joya hecha para ti.
colgantes
El dibujo, cerca del corazón
La opción con más protagonismo para convertir su contorno en la propia forma de la joya.
pulseras
Una historia siempre a mano
El dibujo se adapta a una pieza ligera que te acompaña en los gestos de cada día.
anillos
El dibujo rodeando tu mano
Sus líneas se integran en una pieza única, visible y muy personal.
pendientes
Dos pequeños dibujos en plata
Una forma delicada de transformar un motivo sencillo en una pareja de piezas únicas.
llaveros
Para llevarlo más allá de la joyería
Una opción práctica para dibujos de mayor tamaño, regalos masculinos o recuerdos que quieres usar a diario.
otras piezas
Buscamos la forma que mejor te encaje
Púas, gemelos o marcapáginas, cuando el dibujo pide una pieza diferente.
Hay vínculos que duran mucho más
que el tiempo compartido.
Un proceso sencillo para un dibujo importante.
Envías el recuerdo
Haz una fotografía nítida o escanea el dibujo y adjúntalo al realizar tu pedido.
Preparo tu dibujo
Reviso la imagen y preparo el dibujo para trabajarlo en plata. Si necesito consultar contigo algún detalle o adaptación, te escribo.
Del dibujo a la joya
Trabajo tu pieza en el taller, cuidando los trazos que hacen especial ese dibujo..
Hay dibujos que merecen
seguir formando parte de ti.
Ese dibujo que guardas puede acompañarte también en una joya. Descubre los modelos y elige cómo quieres llevarlo contigo