Creo joyas que guardan lo que
realmente importa.
Soy Cristina Spence. Escucho tu historia, la interpreto contigo y la convierto a mano en un símbolo que puedas llevar siempre.
CRISTINA
joyera · madre · guardiana de historias
Pero puede ayudarnos a volver.
Pasado
Lo que nos ha hecho ser quienes somos.
Presente
Lo que merece ser visto y disfrutado ahora.
Futuro
Lo que soñamos, elegimos y todavía estamos construyendo.
Crear con mis manos siempre fue mi manera de entender el mundo.
De niña, unas tijeras podían convertir cualquier cosa en una idea – además de las rodilleras de los pantalones y mi propio flequillo, una vez hice el confeti más caro del mundo con un billete de 2000 pesetas-. En la adolescencia, mi paga desaparecía en tiendas de abalorios. Y aunque estudié Económicas, mi mesa siempre tuvo más cajas, cierres y tenacillas que apuntes.
La creatividad nunca fue una afición que dejé atrás, fue el hilo que, sin saberlo, me traería hasta aquí.
No fue un salto.
Fue volver a mí.
Durante años convivieron dos Cristinas, la que ayudaba a otros a construir negocios y la que encontraba calma dando forma a la plata.
El confeti más caro
Descubrí que con las manos podía transformar algo corriente en otra cosa
Abalorios en lugar de recreativos
Empecé a crear mis propias piezas. Algunas todavía siguen conmigo.
La profesión me conquistó
Un curso intensivo de joyería en la magnífica Florencia, las diez primeras joyas creadas con mis manos y la maleta llena de libros técnicos.
El taller como refugio
Trabajaba asesorando a emprendedores mientras robaba minutos a las tardes para seguir creando.
Entonces llegaron ellas y así nació Kirema.
Cuando nació mi primera hija, el amor me desbordó y apareció una necesidad nueva: guardar los gestos pequeños antes de que el tiempo los volviera borrosos. Cuando nació la segunda, decidí que había llegado el momento de construir mi propio proyecto.
Kirema une los nombres de mis hijas, Kira y Emma. Nació de la maternidad, pero creció conmigo. Hoy guarda también amores, amistades, duelos, mascotas, logros, propósitos y todas esas historias que forman una vida.
Mis hijas dieron nombre a Kirema.
Vuestras historias le dieron sentido.
No recibo un simple pedido
Recibo algo que para ti tiene valor. Por eso cada decisión comienza escuchando y termina solo cuando la pieza sigue reconociéndose como tuya.
Escucho
Me cuentas qué quieres guardar, celebrar o recordar.
Interpreto
Busco la forma más limpia y fiel de convertirlo en joya.
Te lo muestro
Si lo deseas, ves una prueba visual antes de que el diseño pase al taller.
Lo hago realidad
Trabajo cada encargo uno a uno, cuidando cada pequeño detalle.
Elijo un material hecho para durar
La plata es noble, resistente y capaz de conservar un trazo, una huella o una caligrafía con una precisión preciosa. No utilizo un baño que esconda el material: trabajo plata de ley de 925 milésimas para que la joya pueda acompañarte durante años y convertirse también en memoria.
925
PLATA DE PRIMERA LEY
La forma importa.
El significado, más.
Familia
Autenticidad
Empatía
Creatividad
Propósito
Pero la magia ya venía contigo
Está en los abrazos, los dibujos sorpresa, una palabra escrita deprisa, una huella diminuta o una decisión que te cambió. Mis manos no inventan esa historia. Solo encuentran la forma de hacerla visible.
Historias, procesos y pequeños recordatorios para vivir con más significado.
Historias que merecen quedarse
Cartas sobre recuerdos, vínculos y joyas con significado. Sin ruido y solo cuando tenga algo bonito que contarte.
¡Gracias!
Ya estás dentro. Gracias por dejarme llegar a tu correo.